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A dieta…. A dormir

jueves, abril 25, 2019

 

¿Quieres bajar de peso? ¿Estás dispuesto a hacer cambios en tus hábitos de alimentación para lograr un peso normal y saludable? ¿Vas a aumentar el tiempo que le dedicas al ejercicio o vas a empezar a hacer ejercicio para lograr tus objetivos? Es probable que a todo contestes que sí quieres, puedes y vas a hacerlo, pero ¿te has puesto a pensar qué te dice tu cuerpo? ¿Si se siente cansado y daría todo para recuperarse, o si tiene energía o está con un nivel de estrés que no permite que descanse por las noches? Cuando decidimos empezar un plan de alimentación, o popularmente dicho, una dieta, con el objetivo de perder peso tenemos que considerar en que sea un programa integral, y por integral me refiero a que abarque los pilares más importantes de nuestra salud: 1. alimentación, 2. ejercicio, 3. sueño, 4. equilibrio emocional (manejo del estrés). Cuando abarcamos todas estas esferas logramos mejores resultados permanentes y, lo más importante, mejoramos nuestra salud y nos sentimos bien, llenos energía.


El sueño, dormir bien, descansar, es entonces un pilar fundamental cuando se trata de perder peso, pero ¿por qué? Un estudio publicado en el 2007 por el Jornal Europeo de Nutrición Clínica demostró que las personas con sueño interrumpido, es decir, que no duermen al menos 7 horas seguidas, tienden a tener una ingesta energética (calorías) mayor al día siguiente, en otras palabras, comen más. La explicación fisiológica se debe a que la falta de sueño provoca que las hormonas de hambre y saciedad pierdan totalmente el equilibrio, lo que provoca tener hambre a deshoras; más específico, aumenta la concentración de ghrelina, hormona encargada de aumentar la sensación de hambre y se suprime la secreción de leptina, hormona que induce sensación de saciedad. Generalmente cuando existe la sensación de hambre, junto con cansancio, es difícil tomar buenas decisiones sobre qué alimentos comer, y probablemente éstos sean densamente energéticos, ricos en azúcares y/o grasas, como chocolates, panes, cereales de caja, frituras.


 Otra consecuencia de no tener un sueño reparador es que el nivel de energía es bajo y a la larga disminuye el ejercicio, ya sea en el tiempo dedicado por sesión o semana, o nivel de intensidad. Dormir poco también repercute en la salud de la piel, ya que provoca un estado de deshidratación, atenúa líneas de expresión y disminuye tonificación de la piel. Entonces, en resumen, la falta de sueño va a sabotear las buenas intenciones que tenemos para bajar de peso. Es importante reflexionar cómo esta nuestro sueño últimamente: ¿tengo un sueño reparador? ¿Me falta dormir? Trabajar en este pilar de nuestra salud es fundamental si el objetivo es tener un peso normal y saludable. La falta de sueño aumenta el estrés y la irritabilidad, lo que tampoco permite tener un equilibrio emocional que nos haga tomar buenas decisiones a lo largo del día. Permite que tu cuerpo descanse y mejore la calidad del sueño y vas a notar el cambio y los resultados positivos.


Autor: Nut. Carolina González Z.

Tel. 5555097994

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